sábado, 19 de octubre de 2013
una pared.
la vida es como una pared de escalada: uno aveces mientras subes das malas pisadas que te hacen retroceder, aveces te caes o terminas de cabeza pero siempre, siempre hay que seguir subiendo.
jueves, 26 de septiembre de 2013
lo que queria (2)
Que tan difícil puede serle a una persona darse cuenta de que es supremamente deseada? pero no de la manera en la cual este cree sino de otra, talvez mas cálida o mas agresiva. Con lo barato que son los besos ¿por que no me callas con uno de esos? ¿por que no mientras me tomas acaricias mi cabello sudado y me miras fijamente? No te pido que me comas besos o me hagas en amor estilo novela (aunque no esta de mas soñarlo) ni que seas en la cama un letargo de almíbar tan solo pido que me veas y me desees como yo lo hago.
¿que tan complicado es que notes en mi forsada mirada que te deseo o mas bien que deseo que me veas como a un humano?
Pero el hecho es que si te has dado cuenta y por eso te haces el que sabe nada
¿que tan complicado es que notes en mi forsada mirada que te deseo o mas bien que deseo que me veas como a un humano?
Pero el hecho es que si te has dado cuenta y por eso te haces el que sabe nada
lunes, 9 de septiembre de 2013
miedos absurdos
aveces me aterro de maneras inimaginables pensando que al postear un sin número de estupideces como una total desconocida ante los ojos del lector venga un desalmado sin creatividad, robe mis pensamientos y gane dinero sucio a costa de mis sentimientos...
sin dejarme mas salida que resignarme a la idea de que es un mundo frio donde el mal prevalece sobre los justos y personas que no saben como patentar algo.
aveces hay que tener miedo de aquellas personas astutas, o mas bien hay que temerle a la propia ignorancia.
sin dejarme mas salida que resignarme a la idea de que es un mundo frio donde el mal prevalece sobre los justos y personas que no saben como patentar algo.
aveces hay que tener miedo de aquellas personas astutas, o mas bien hay que temerle a la propia ignorancia.
viernes, 6 de septiembre de 2013
lo que quería
todo lo que quería era abalanzarme a el aprovechando la privacidad que nos brindaba ese ascensor, enredando los abrazos alrededor de su cuello y comiéndomelo a besos con mutua pasión... eso era lo que quería, pero, ya tenia lo que necesitaba... su mirada.
jueves, 15 de agosto de 2013
Mientras no nos ves
No era más que un día normal donde llovía a cantaros y no encontraba
más que hacer que pararme en una ventana junto a mi querida maría donde veía
los autos que se aparcaban fuera del orfanato, con las ganas de que una de esas
personas con sus abrigos y sombrillas de colores sombríos me adoptaran, aunque
no pase mucho tiempo sentada en esa triste ventana viendo una triste y
deprimente vista o más bien visualizando un sueño lejano pero que por fin había
llegado por mas imposible que se viera puesto que contaba con 8 años y los
padres regularmente prefieren de menos edad. La primera vez que los vi no
estaba tan sorprendida ya que no era más que un par de padres que por razones
no tan obvias no tenían hijos. la madre: teffy, usaba unos lentes más grandes
que su propia cara y un vestido ceñido de animal print y resaltaba su delgada y
bella figura dándole razones para no querer embarazarse y comía una goma de
mascar de forma molesta mientras le hacía vueltas a su rubio cabello, en
cambio, el padre no era más que un miserable señor de algunos 30 y algo que se
dejaba notar en su rostro que una putilla lo había embaucado y ahora se
encontraba en esa situación aunque detrás de su amargo rictus estaba
una risilla indescriptible
el hogar era un favorable departamento en la ciudad, donde me
quedaba a jugar con maría y las únicas muñecas que teffy me había obsequiado,
las semanas pasaban y ya me había acostumbrado
a la vida casera puesto que no era muy diferente a lo que solía ser y entonces
ocurrió, padre tomaba un año sabático y teffy trabajaba como ocho horas al día
dejando a padre y a mi sin cuidado materno, aunque esta no tenía ni la M de
maternal pues prestaba más atención al retocado su bronceado y sus
extensiones de cabello que a lo que
padre me ensañaba en el hogar. No era la primera vez que teffy nos dejaba solos
en la casa ni la primera vez que padre me miraba extraño. Ese día tomaba una
ducha y aprovechaba para lavarme el cabello cuando de repente escuché el leve
rechinar de la puerta que se abría, me tense como era de esperarse pero el
susto me lo lleve cuando sentí sus manos en mi cara tapándome la boca para que no gritase y mis ojos para que
lo no viera aunque su aroma masculino lo delataba, pero era tal el susto que
apenas podía hablar y mucho menos gritar. Acaricio mi brazo y saboreo con su
lengua mi cuello húmedo entonces me soltó y mire atrás viéndolo completamente
mojado con tan solo unos calzoncillos y una camiseta. Puso su dedo en la boca
indicando que hiciera silencio, bajo su mano y la llevó a mi entrepiernas
abriéndose espacio en aquella zona, acaricio y jugo a su antojo mientras lamia
mi rostro tan solo dándome beta a retorcerme ante su tacto.
Tanto me había acostumbrado a la vida familiar como a las tardes
sin teffy y a las llamadas a mi cuarto cada día. Tocaba a mi puerta de manera
particular dándome la señal de que debía desvestirme y esperarlo como un perro
a su amo: de rodillas contra la cama, entonces se saboreaba y lamia toda mi
columna vertebral, me toqueteaba toda y luego se marchaba. Así sucedía por lo
menos semanal pero esa tarde en la que teffy discutió con padre no quise abrir
cuando llamo a mi puerta, estaba cansada y soñolienta pero eso le importo 0
abrió con su llave y me miro de manera férrea.
- como te enseñe – me ordeno sin déjame de otra que sucumbir ante
sus deseos, me despoje de la bata y descubrí mi cuerpo plano, pero eso no le
valía y a diferencia de otras veces escuche despaldas como padre se
desabrochaba el cinturón, bajaba su cremallera y me rozaba con su miembro
eréctil mis partes inferiores. Abrazaba mi dimito cuerpo mancillando y besando
cada parte de él como si este fuera suyo para después ponerme de frente a él haciéndome
ver su mirada sombría y deseosa. Se lleno la boca de mis virginales labios e introdujo
su lengua atreves de los mismos, bajo la mano y jugo un rato por ahí hasta que me
cerro nuevamente la boca y me abrió las piernas penetrándome lentamente
haciendo que me retorciera de dolor y ahí cobro velocidad y profundidad sin importarle
como sangraba ni tomar en cuenta las lagrimas que se resbalaban de mis mejillas
mientras que el se daba vida encima de mi pequeño cuerpo.
Mientras no nos veían padre se hacía cargo de aprovechar el nuevo
cuerpo que se formaba en mi y no desperdiciaba ninguna oportunidad de hacerme
saber lo mucho que le gustaba apoderarse de él, de descansar en mi crecido
pecho y mancillar esas nuevas caderas. En cambio yo si me cansaba de que cada
vez que se peleara con teffy fuera a mi cuarto y lo hiciera con furia así que
me dispuse a contarle todo a mi supuesta madre para que así parara con mi
sufrimiento pero en vez de eso – ¡calla, tonta, tú eres aquí la única culpable
de todo! – fue el consuelo que conseguí departe de mi madre quien estaba muerta
de rabia, impotencia y más que todo eso envidia, ella no podía soportar la idea
que todo el dinero que derrochaba en su belleza era para nada ya que todas las
noches donde su marido buscaba consuelo era en los brazos de su pequeña también
sabía que denunciarlo por abuso no era la mejor opción pues prefería tenerlo en
brazos de otra pero en casa que lejos de ella así que toda esa rabia era
descargada en mí y para mi desgracia al igual que padre había encontrado la
calma en sus brazos. Cansada de los castigos de teffy aprendí a comportarme
dentro del infierno convirtiéndome así en el mismo diablo, volviendo todas mis
desventajas en ventajas, refugiándome detrás de padre para que teffy no me
hiciera daño y finalmente aprendiendo a disfrutar lo que me hacia padre.
Esa noche lo aceche y no le di la oportunidad de dar la señal que
teníamos, abrí la puerta ya desnuda y dispuesta a que me utilizara, me llevo a
la cama y me beso completa incluyendo lugares que no sabía que se besaban
antes, había practicado una actividad que me había forzado a hacer antes y la había
puesto en marcha solo para que él lo disfrutara así que me llene la boca con su
miembro mientras lamia y sorbía como lo había visto en una de esas películas que él veía antes de tocarme. Rozó su miembro
húmedo por mi pecho luego se lleno la boca de ellos aplicando varias mordidas
suaves y no procure en esconder el placer culpable que
me daba entonces ahí me penetro de manera ruda pero creo que con el tiempo me
fui acostumbrando a su forma y así me fue gustando que lo hiciera. Tanto como
que me penetrara fuerte, me gustaba que lo hiciera con los dedos al igual que
eso de tocarme donde se encontraba lo que después supe que se llamaba clítoris.
Se podría decir que mientras no nos veían disfrutaba plenamente de todo lo que
padre me hacia tanto como él o mas, así que lo único que impedía nuestra
libertad era teffy pero esta fue más fácil de lo que pensaba solo tuve que
provocarla para que me golpeara y luego hacer que padre la echara a la calle
así disfrute a plenitud mis amoríos con padre hasta que un día llego alguien,
un muchacho de algunos diecisiete. Tres años más que yo y descubrió a padre
encima mío... y yo, descubrí nuestra libertad. El joven aunque temeroso era el
hijo de un amigo de mi padre el cual desde que teffy se fue padre les dejo
vivir hasta que su problema de plomería acabara, jugaba y contaba historias a
aquel joven tan dulce e inocente, inocencia que no poseía tanto así que un día
se atrevió a tocar mi mejilla por puro accidente y aunque no era entrometido me
pregunto qué tipo de relación llevaba con padre, pero no conseguí explicarle, sabía
muy bien que no era una aceptada. Nos tomábamos de la mano y me hacia reír como
ninguna otra persona así que ese día aproveche antes de que se marchara que
padre no estaba y me escabullí en su cuarto lista para demostrarle mi
agradecimiento de la única forma que mis padres me habían enseñado – él y yo no
tenemos nada que importe – le dije mientras me metía en su cama, al joven se le
hizo una sonrisa y acaricio mi cara con su pulgar entonces me beso en la boca y
me hizo el amor tan despacio y placentero que no supe después cómo puede
regresar a mi cuarto. Por juzgar la cara que tenia padre lo que me esperaba no
era buena, se paró de mi cama y se me acerco propinándome una bofetada usando
como excusa el hecho de que le era infiel con el joven entonces me tiro en la
cara con fuerza inhumana penetrándome tan fuerte como nunca lo había hecho: sin caricias ni besos solo sexo violento – ese es tu castigo – dijo mientras me
ahorcaba. Así fueron las otras noches pero prefería hacerlo así con tal de
pasar entonces los días cerca del joven que tanto calor me brindaba hasta que
esa noche padre me hizo chillar muy fuerte y no exclusivamente por la forma en
la que me hacía el amor si no por los golpes que me propinaba esos que le pedía
que me diera y tome el abre cartas que tenia bajo la almohada pidiéndole que me
rasgara con él, también rogándole que me penetrara a un más fuerte y violento y
ahí se lo clave – creíste que todo fue de gratis, que iluso – fueron las últimas
palabras que mi amado padre escucho antes de que llegaran los invitados de la
casa asustados por los gritos y siendo testigo de la escena que había planeado
durante años junto a maría esperando pacientemente el día que alguien llegara y
pudiera presenciar tal escena. Tome a maría en brazos, mi preciada muñeca y
juntas por fin obtuvimos nuestra libertad mientras que ellos ilusos me
acurrucaron y creyeron todos mis llantos sin saber que esa noche fue una de las
mejores que había pasado junto a mi mejor amante.
miércoles, 10 de julio de 2013
La flor.
A pocas
semanas de nuestro muy esperado aniversario, Nicholas trajo a casa, de su
visita a las amazonas una bellísima y exótica flor a la cual paso días y noches
enteras cuidando y mimando, hasta el punto de descuidar su salud y a su
matrimonio.
—Tiene una
finalidad importante—me recordaba cada vez que lo veía con mala cara mientras
regaba la planta. No salía al llegar a casa, en vez de preguntar por cómo había
sido mi día solo preguntaba cómo estaba la flor. Hasta que ese día llego donde
me arme de valor, inhalé el aire que
lleno mis pulmones de valentía, misma valentía que me permitió descargar en mi marido la necesidad que tenia
de atención, sintiéndome abandonada y rebelando que ciertamente estaba
envidiosa de una patética flor. Mi marido, en cambio por momento se ahogaba con
palabras que no se atrevía a decir, entonces solo callaba, dejando que yo aprovechara
y siguiera recriminando y pidiéndole que
tire a la basura la flor, pero se había negado rotundamente. Alejándome más cada
día, haciendo la brecha entre nosotros más grande todavía.
No bastaba
con lo infeliz que me sentía, lo estúpida que me veía al sentir celos de una de
una planta. Era el día de nuestro tan esperado aniversario, pero, no había contado
con que pelearíamos de nuevo a causa de esa flor que no solo iba destruyendo
nuestro matrimonio, sino que también descuidaba su salud que después de todo
para mí era lo más importante, salí del cuarto donde él se encerraba a practicar
la jardinería, luego de decirle toda la porquería que pudo salir por mi boca en
el momento de enojo, estrellando la puerta, entonces justo después, detrás de mi escuche como su cuerpo se
desplomo en el piso.
Deje caer la
taza de té que tenía en las manos al ver su cuerpo colapsando en el piso... un
frio helado recorrió mi espina dorsal dejándome
inmóvil. Quería tirarme a su lado pero el shock tenía mis piernas pegadas al
piso y temblando del horror. Manteniendo un desgarrador punzón en el estómago y
un amargo sabor en la boca, me miro con una mirada cálida usual en él a pesar
de tu estado deplorable rompiendo así las cadenas que me pegaban al suelo. Me
desplome encima de mis rodillas y sin importarme el ardor que sentía en ellas, me
acerque a él a rastras, le di una examinada rápida notando que cada vez se
ponía más pálido y decadente. Colocando su cabeza en mi regazo me dio una
sonrisa que estallo el llanto en mí, aparte el cabello de su rostro y mientras
secaba la espuma que salía de tu boca con mi vestido iba recordando como esa
misma mañana había terminado de verter el suero asesino que le había estado echando
a la maldita flor— ¿Cómo fuiste tú a ser
la victima? —Me preguntaba en mis adentros,
completamente destrozada— ¿Cuánto tiempo había disimulado ante mí? ¿Cuánto tiempo
su vida había estado yéndose frente a mí? —había sido tan egoísta, nunca me hubiera imaginado
que todo terminaría de esa manera tan fatal y tétrica—era para ti amor— susurro
con suma dificultad utilizando su último aliento de vida entonces enseguida
murió y yo detrás de él.
Hoy esa
hermosa flor aún vive como si no hubiera pasado nada, deslumbrando con sus
colores desde la ventana la lúgubre casa de una asesina.
sábado, 6 de julio de 2013
Natasha
Obligada a vivir lejos del
mundo que conocía, Natasha con apenas 15 años llego a la casa del hombre que
solo había visto en unas cuantas vacaciones de verano. La joven abrió la puerta
causando un crujido molesto. La casa olía vagamente a anciano mientras que la oscuridad y
el polvo parecían formar parte de la decoración
de la casa. Dejo sus maletas cerca del juego de muebles antiguos – ¡llegue! –
dijo mientras subía las escaleras y observaba unas fotografías de su abuelo
junto a la mujer que podría ser su abuela.
Un pasillo se abrió ante sus
ojos luego de pasar el descanso de la escalera, subió los otros tres escalones
restantes y luego entro en busca de su abuelo a la primera puerta
del pasillo que vio, pero, fue en vano esta solo era la del baño y así siguió abriendo las otras puertas que seguían hasta que noto lo obvio: la luz que salía de la 4ta.
- oh ya llegaste-
- no lo había notado – respondió sarcástica mientras
trataba de comparar el recuerdo de la ultima ves que había visto a su abuelo sin encontrar ninguna diferencia. Este seguía luciendo como de unos 50
años, rasco su rubia cabellera y lamió la parte superior de sus labios – sigues
teniendo el mismo sentido del humor, aun lo recuerdo – dijo sonriendo y
poniéndose de pie, media como un 1.87m de alto y sus ojos tan azules como el
cielo mismo – no, no lo haces Iván, tenemos como ocho años sin vernos –
respondió gélidamente; prosiguió a arrastrar una silla con su pie derecho hasta
poder desplomarse en ella, entonces sumergió su mejilla en la palma de su mano.
- ¿donde esta mi cuarto?
Necesito recostarme.
- última puerta del
pasillo- se puso los lentes y nuevamente
se introdujo en el libro de Dan Brown que tenía en sus manos.
Natasha abrió la puerta y
subió una escalera de caracol que se encontraba detrás de ella pensando que el
viejo la había tirado a un rincón para no tener que notar su presencia pero su
perspectiva del asunto cambio cuando se deslumbro ante el brillo de aquel
enorme balcón que daba vista a la playa y las largas repisas rellenas de libros,
soltó inmediatamente lo que tenia a la mano y comenzó a toquetear y a ver todo
de cerca por ultimo se lanzo a la cama y cerro los ojos durante unos minutos.
- ¿te gusta? -
- un poco tal vez – dijo
tratando de no dañar su primera impresión. Su abuelo se sentó con la mínima
dificultad en el borde de la cama, se
dibujo una mueca en la cara, luego de pasar una mano por la cabeza y bajarla
estrujando su cara respiro profundo y soltó algo que temía decir de forma
brusca - sien… siento lo que paso –
respiro nuevamente prosiguió mas confiado al ver que Natasha no respondió de
manera exaltada a su comentario – se que es difícil, pero espero que te guste
estar aquí… realmente me gustaría.
- no creo que me quede de
otra – dijo sentándose sobre la cama y poniendo los ojos en blanco – ¿me
dejarías? Ya sabes mañana es día de escuela y todo eso – su abuelo solo se paro
y cerro la puerta.
*****
Un zumbido increíblemente
molesto hizo que pudiera tirar el brazo sobre el despertador, que seguramente había
puesto su abuelo, para callar la alarma enseguida, no pudo hacer nada ya que
esta no era la misma que tenia, con esto recordó que ya no estaba en
su casa… en su cuarto, en su hogar con sus padres. Se tiro literalmente de la
cama y fue a rastras hasta el baño donde se quedo dormida otros diez minutos en
la taza del inodoro. Se despojo de su
sabana y logro hacer el intento de ducha.
No encontró en la cocina
desayuno recién hecho como esperaba hacerlo, pero de todos modos ella no solía desayunar solo quería darse el lujo de rechazarlo o llevárselo en la mochila
para comerlo durante clases o solo le serviría de escusa para conocer a alguien
en su primer día de escuela. Esperó sentada en el sillón y antes de eso se tomo
la molestia de abrir la ventana y despejar la cortina. Iván bajo las escaleras
a paso lento con los ojos entre cerrados – tu manejas – dijo mientras le tiraba
unas llaves a Natasha esperando que las atrapase, estas cayeron en el suelo en
un intento fallido por atraparlas.
- ¿Por qué no manejas tu? –
dijo mientras encendía el auto rojo del 70 y algo de su abuelo.
- tengo 60 y pico de años
¿crees que quiera manejar a las 7 de la mañana?
Siguió las complicadas instrucciones de su
abuelo hasta llegar a lo que era su nueva escuela. Su día no fue muy distinto a
los de su otra escuela, clases, clases, profesores tontos y más clases hasta
que llego el momento de regresar a la casa y esta ves tomo el autobús.
En casa su abuelo la estaba
esperando con el almuerzo, se sirvió y siguió de largo a su cuarto, su animo solo le dio para llenarse la boca de unas pequeñas cucharadas y dejar el plato sobre la mesita de noche, salio al balcón y se tiro con una revista “muy
interesante” en la cara y se puso a dormir.
Pequeñas gotas como rocío
adornaban su piel sintiéndose como calambre, entonces, su revista se fue volando, estaba oscuro quizás las 8 o 9 de la noche, la llovizna incrementaba y ya ella
estaba empapada, abrió la puerta corrediza dejando el rastro de ropa hasta su
baño.
El agua caía suave sobre su piel fría al igual que un par de lagrimas, siendo la primera ves que lloraba desde que le dieron la noticia de que vendría a vivir con su abuelo, se dejo caer en la tina abrasándose de sus rodillas y así siguió durante aproximadamente diez minutos. Con los ojos cerrados tomo la primera toalla y comenzó a secar su cabello. Con la toalla en la cabeza y el cuerpo desnudo y tembloroso por el frío abrió la puerta del closet mientras que a tientas buscaba otra toalla, pero, una caja calló en medio de su cara, tirándo tanto la caja desparramada al suelo como a ella, un poco inconsciente quito de su cara las hojas, notas y fotografías dejándolas a un lado, se sobo la parte de la cara donde la caja la había golpeado y al ponerse de pie pateo la caja y tomo del closet lo que estaba buscando. ya cubierta con una toalla gigantesca color azul se puso de rodillas en el suelo para meter todo nuevamente.
Imágenes de una vida alegre,
fiestas, boas en el cuello y un carro rojo del 70 como el que estaba parqueado en
el garaje, no era difícil darse cuenta de era Iván quien estaba en esas fotos
abrasado a una pelirroja, de algunos veinte años, la misma que protagonizaba la
mayoría de las fotos en sepia bailando ballet.
No solo eran un montón de
fotografías dispersas, la mayoria fueron tomadas en Rusia pues una de las fotos fue frente
a la catedral de san basilio. Cada una de estas tenía breves reseñas y
el nombre de cada lugar como estaban: la catedral de Kazán, la columna de
Alejandro, la catedral de san Petersburgo, el teatro Mariinsky entre otros pero
el que mas llamo su intención fue una fotografía de su abuelo tratando de no
ser fotografiado, de espaldas a un muelle. Giro la foto para ver la inscripción
en ruso extremadamente larga.
Salio corriendo con la foto
de la chica y la otra de Iván con la reseña. Bajo las escaleras casi a punto de
caerse.
- no sabia que la abuela era
pelirroja.
- no, no lo era - dijo girando la silla en dirección de la
chica.
- ¿entonces quien es ella? –
pregunto con la foto de la muchacha frente a los ojos de su abuelo, el acomodo
sus lentes y sonrió.
- era una amiga.
- ¿era?… ¿Como “era”? … ¿murió?
- si – dijo mientras se
encogía de hombros.
- ¿y aquí que dice? Sabia que
debía prestar atención a mama cuando me hablaba en ruso – dijo mordiéndose los
labios, Iván tomo la otra foto y sonrío
al verse unos 40 años atrás, volvió la imagen
y se tomo unos minutos antes de empezar la traducción.
“¡Adiós! Quien sabe si volveremos a vernos… un miedo
helado corre por mis venas y casi apaga en mí el aliento vital. ¿Les pediré que
vuelvan? ¡Ama! Pero… ¿para que llamarla? yo sola debo representar esta
tragedia. Ven a mis manos ampolla y si este licor no produjese su efecto
¿tendría yo que ser la esposa del conde? No, no… jamás. Tú sabrás impedirlo.
Aquí, aquí le tengo guardado ¿y si este licor fuese un veneno preparado por el
fraile para matarme y eludir su responsabilidad por haberme casado con Romeo?
Pero mi temor es en vano, si dicen que es un santo ¡lejos de mi tan ruines
pensamientos!... ¿y si despierto encerrada en el ataúd antes de que vuelva Romeo?
Que horror en aquel estrecho recinto sin
luz, sin aire. Me voy a ahogar antes de
que el llegue. Y la espantosa imagen de la muerte y la noche… y el horror del
sitio… la tumba de mis mayores… aquellos huesos amontonados por tantos siglos…
el cuerpo de Teobaldo que esta en putrefacción muy cerca de allí… los espíritus
que según dicen irrumpen de noche… el silencio de aquella soledad ¡ay, dios
mío! ¿No será fácil que el despertarme
respirando aquellos miasmas y oyendo aquellos lúgubres gemidos que suelen
entorpecer a los mortales, aquellos gritos semejantes a la queja de la
mandrágora cuando se le arranca del suelo, no es fácil que empiece a jugar en
mi locura con los huesos de mis antepasados o a despojar de su velo funeral el
cadáver de Teobaldo, o a machacarme el cráneo con los pedazos de esqueleto de
alguno de mis ilustres mayores? Ved… esa es la sombra de mi primo que viene con
el acero desnudo buscando a su matador romeo. ¡Detente Teobaldo! A tu salud
romeo.”
Natasha se quedo unos
segundos para procesar toda la información que le había dicho su abuelo –
entender eso resulto aun mas complicado que el divorcio de mis padres – dijo
con la mano en la cabeza – debiste solo haberlo dicho en español – su abuelo
río.
- si lo hubiera hecho así no
tendría gracia alguna – dijo aun sonriente y notando que al fin su nieta había
dicho unas palabras acerca de la situación de su casa, continuó – ella era una
bailarina y esta era la única pieza de teatro que sabia, yo la ayude a
memorizarlo – los ojos de Natasha brillaban mientras su abuelo le contaba
algunas anécdotas de el y la chica, así ella duro rato escuchando atentamente.
- ¿la amabas? – dijo con los
ojos bien abiertos.
- como a ninguna otra –
respondió sin titubear.
– ¿Cómo se llamaba? –
pregunto interrumpiendo a su abuelo este la miro a los ojos y dijo: – tenía un
nombre feo, normalmente lo tienen niñas revoltosas y desobedientes sobretodo
con pésimo sentido del humor.
- ¡Rayos! Iván, termina de
decirme.
- Su nombre era Natasha – rió
de oreja a oreja.
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